¿El shiatsu sirve para el estrés? Evidencia y mecanismos

¿El shiatsu sirve para el estrés? Evidencia y mecanismos

El estrés es la epidemia silenciosa del siglo XXI. La Organización Mundial de la Salud lo ha calificado como uno de los mayores problemas de salud pública del mundo desarrollado, y sus consecuencias sobre el organismo son profundas y de largo alcance: deterioro del sistema inmunológico, enfermedades cardiovasculares, trastornos del sueño, problemas digestivos, dolores musculares crónicos, ansiedad, depresión y un largo etcétera de condiciones que tienen al estrés sostenido como factor desencadenante o agravante.

En este contexto, el shiatsu se ha consolidado como una de las terapias más eficaces y mejor respaldadas para el manejo del estrés crónico. No como una solución mágica que elimina las causas del estrés (que son externas al organismo y requieren cambios en las circunstancias de vida), sino como una herramienta poderosa para gestionar sus efectos sobre el cuerpo, el sistema nervioso y el estado emocional, y para dar al organismo los recursos de recuperación que necesita para funcionar bien a pesar del estrés.

Qué ocurre en el organismo cuando estamos estresados

La respuesta de estrés: un sistema de alarma sobreactivado

Para entender cómo actúa el shiatsu sobre el estrés, es útil comprender primero qué ocurre en el organismo cuando estamos estresados. La respuesta de estrés es un mecanismo evolutivo de supervivencia: cuando el sistema nervioso detecta una amenaza (real o percibida), activa el sistema nervioso simpático, que desencadena la liberación de adrenalina y cortisol, acelera el corazón, tensa los músculos, dilata las pupilas y prepara el organismo para luchar o huir. Esta respuesta es perfectamente adaptativa cuando la amenaza es real y temporal.

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