¿En qué se basa el shiatsu? Fundamentos teóricos y filosóficos
El shiatsu no es simplemente una técnica de masaje que se aprende memorizando una serie de movimientos y posiciones. Es una disciplina que descansa sobre un sistema conceptual rico y coherente, desarrollado a lo largo de miles de años por las tradiciones médicas del Lejano Oriente y adaptado en el Japón del siglo XX para dar lugar a esta terapia específica. Entender en qué se basa el shiatsu es fundamental para aprovechar al máximo sus beneficios, tanto si eres receptor de sesiones como si te estás planteando formarte como terapeuta.
Los fundamentos del shiatsu son a la vez filosóficos, energéticos y técnicos. Son filosóficos porque parten de una visión del ser humano y de la salud que es radicalmente diferente a la de la medicina occidental convencional. Son energéticos porque trabajan con conceptos como el ki, los meridianos y los tsubos que no tienen equivalente en la anatomía occidental. Y son técnicos porque se expresan en un conjunto de métodos y procedimientos de diagnóstico y tratamiento que el terapeuta aprende y aplica en cada sesión.
La visión holística del ser humano
Cuerpo, energía y mente como una unidad inseparable
El primer y más fundamental principio en que se basa el shiatsu es la visión holística del ser humano. En la filosofía que subyace al shiatsu, el ser humano no es un organismo físico al que se añaden como capas separadas un psiquismo y un componente espiritual: es una unidad dinámica e indivisible en la que lo físico, lo energético y lo mental-emocional están constantemente en interacción e influencia mutua. Lo que afecta al cuerpo afecta a la mente; lo que perturba la mente se refleja en el cuerpo; lo que bloquea el flujo energético se manifiesta tanto en síntomas físicos como en estados emocionales.
