¿El shiatsu mejora la circulación?
La circulación deficiente es uno de los problemas de salud más subestimados y al mismo tiempo más prevalentes en la sociedad actual. Manos y pies fríos, sensación de pesadez en las piernas, calambres nocturnos, tendencia a retener líquidos, varices, fatiga crónica: todas estas manifestaciones tan comunes en la vida cotidiana tienen con frecuencia una base circulatoria. La circulación deficiente afecta a la calidad del sueño, a la recuperación muscular tras el ejercicio, a la salud de la piel y a la función de todos los órganos que dependen de un buen aporte de sangre y oxígeno.
El shiatsu tiene un efecto demostrado sobre la circulación sanguínea y linfática que va más allá del simple masaje superficial. La presión profunda y sistemática sobre los tejidos, el trabajo sobre los meridianos que regulan la función cardiovascular según la medicina oriental, y la activación del sistema nervioso parasimpático que favorece la vasodilatación son mecanismos que en conjunto producen una mejora significativa y sostenida de la circulación. En este artículo explicamos con detalle cómo y por qué el shiatsu mejora la circulación.
Los mecanismos circulatorios del shiatsu
El efecto de exprimido y llenado sobre los tejidos
El mecanismo circulatorio más directo del shiatsu es el efecto de compresión y liberación sobre los tejidos, que actúa como una bomba auxiliar para la circulación local. Cuando el terapeuta aplica presión sobre un área del cuerpo, desplaza la sangre de los capilares y pequeños vasos de esa zona hacia los vasos de mayor calibre. Cuando libera la presión, los capilares se rellenan con sangre fresca procedente de las arterias. Este ciclo repetido de compresión y liberación crea un flujo pulsátil en la microcirculación que mejora significativamente la nutrición y oxigenación de los tejidos.
