¿El shiatsu refuerza el sistema inmunológico?
La relación entre el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico es uno de los campos más fascinantes y productivos de la medicina contemporánea. La psiconeuroinmunología, la disciplina que estudia estas interacciones, ha demostrado de forma concluyente que el estado emocional, el nivel de estrés y el funcionamiento del sistema nervioso tienen una influencia directa y profunda sobre la función inmunológica. El estrés crónico suprime el sistema inmunológico; la relajación profunda lo potencia. Esta conexión es el puente que une al shiatsu con la salud del sistema defensivo del organismo.
Cada vez más personas se preguntan si el shiatsu puede ayudar a fortalecer sus defensas, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad: temporadas de mayor carga viral ambiental, períodos de estrés laboral o personal intenso, convalecencia tras enfermedades, o simplemente la búsqueda de estrategias preventivas para mantener una buena salud inmunológica. La respuesta que ofrece tanto la investigación científica como la práctica clínica del shiatsu es afirmativa, aunque con matices importantes que vale la pena conocer.
La conexión entre el estrés crónico y la inmunidad
Cómo el estrés suprime las defensas
El estrés crónico es uno de los principales supresores del sistema inmunológico. Cuando el organismo está bajo estrés sostenido, el cortisol (la hormona del estrés) se mantiene elevado de forma continua. El cortisol tiene un potente efecto inmunosupresor: reduce la producción de linfocitos T y B, disminuye la actividad de las células NK (natural killer, la primera línea de defensa contra virus y células cancerosas), inhibe la producción de citoquinas proinflamatorias e interfiere con la maduración de las células dendríticas que presentan antígenos al sistema inmune adaptativo.
