Las cirugías son intervenciones que dejan al organismo en un estado de vulnerabilidad temporal que requiere tiempo y cuidados específicos para su recuperación. La pregunta de si el shiatsu puede practicarse en el período posquirúrgico es frecuente y refleja el interés creciente por integrar terapias complementarias en los procesos de recuperación. La respuesta no es un sí o un no absoluto, sino que depende del tipo de cirugía, el tiempo transcurrido desde la intervención y el estado general del paciente.
Los procesos de cicatrización y recuperación posquirúrgica
Para entender cuándo y cómo puede integrarse el shiatsu en la recuperación posquirúrgica, es útil comprender qué ocurre en el organismo tras una cirugía. La cicatrización de los tejidos atraviesa tres fases fundamentales. La primera es la fase inflamatoria (primeros días), en la que el cuerpo moviliza células inmunitarias y mediadores inflamatorios para limpiar la zona lesionada y preparar el terreno para la reparación. La segunda es la fase proliferativa (días 3-21 aproximadamente), en la que se forman nuevos vasos sanguíneos y se sintetiza colágeno para rellenar el defecto tisular. La tercera es la fase de remodelación (semanas a meses), en la que el colágeno se reorganiza y la cicatriz madura.
Cada una de estas fases tiene implicaciones para lo que es seguro hacer con el cuerpo. Durante la fase inflamatoria, cualquier manipulación de la zona operada puede interferir con los procesos de defensa y reparación. Durante la fase proliferativa, el tejido nuevo es frágil y susceptible de dañarse. Solo en la fase de remodelación comienza a ser posible un trabajo más activo sobre la zona.
