¿Se puede hacer shiatsu con varices?
Las varices son venas dilatadas y tortuosas que aparecen habitualmente en las piernas como consecuencia de una insuficiencia venosa crónica. Afectan a una proporción significativa de la población adulta, especialmente a mujeres, y pueden manifestarse tanto como un problema estético como funcional, provocando pesadez, hinchazón, calambres y, en casos avanzados, úlceras venosas. La pregunta de si el shiatsu es compatible con la presencia de varices es frecuente y merece una respuesta detallada que distinga entre las diferentes situaciones posibles.
Comprensión básica de las varices y la insuficiencia venosa
Las venas tienen la función de retornar la sangre desoxigenada desde los tejidos hasta el corazón. Para ello, cuentan con válvulas que evitan el reflujo. Cuando estas válvulas se debilitan o dañan, la sangre se acumula en las venas, que se dilatan progresivamente formando las varices. Esta acumulación genera presión hidrostática en los capilares, lo que puede causar edema (hinchazón), sensación de pesadez y, con el tiempo, cambios tróficos en la piel (induración, hiperpigmentación, úlceras).
La gravedad de la insuficiencia venosa se clasifica mediante la escala CEAP, que va desde C0 (sin signos visibles) hasta C6 (úlcera venosa activa). Esta clasificación es relevante para determinar la seguridad del shiatsu en cada caso.
El shiatsu y el sistema venoso: ¿riesgo o beneficio?
La preocupación principal cuando se plantea el shiatsu en presencia de varices tiene dos componentes. El primero es el riesgo de traumatismo sobre las venas dilatadas, que tienen paredes más frágiles de lo normal y podrían dañarse con una presión excesiva. El segundo es el riesgo de trombosis o de movilizar un trombo existente, lo que podría tener consecuencias graves (tromboembolismo pulmonar).
Varices sin complicaciones (C1-C3)
Cuando las varices son simples, sin signos de inflamación, sin úlceras y sin antecedentes de trombosis superficial, el shiatsu puede realizarse con una precaución principal: evitar la presión directa e intensa sobre las venas varicosas visibles. El trabajo puede dirigirse a las zonas circundantes, a los tejidos más profundos (musculatura de la pantorrilla y el muslo) con técnicas suaves, y a los puntos distales de los meridianos relacionados con el sistema circulatorio.
De hecho, el shiatsu suave puede contribuir a mejorar el retorno venoso a través de la activación de la bomba muscular de la pantorrilla y el efecto relajante sobre el sistema nervioso autónomo, que regula el tono vascular. Un sistema nervioso menos tenso facilita una mejor regulación circulatoria.
Varices inflamadas (flebitis superficial)
La flebitis superficial es la inflamación de una vena varicosa, que se manifiesta como enrojecimiento, calor y dolor a lo largo del trayecto venoso afectado. Cuando existe flebitis activa, el shiatsu está contraindicado en la zona afectada y en sus proximidades. La inflamación activa es una señal de que la pared venosa está en un estado vulnerable y que podría existir un trombo superficial.
Trombosis venosa profunda (TVP)
La trombosis venosa profunda es una contraindicación absoluta para el shiatsu en la extremidad afectada. La TVP ocurre cuando se forma un coágulo en las venas profundas (habitualmente en la pierna), y cualquier presión o manipulación sobre esa zona podría desplazar el trombo y provocar una embolia pulmonar, que es una emergencia potencialmente mortal.
Los síntomas de TVP incluyen dolor, hinchazón asimétrica de la pierna, enrojecimiento y calor en la zona. Ante cualquier sospecha de TVP, el terapeuta debe recomendar evaluación médica urgente y abstenerse completamente de tratar esa extremidad.
Úlceras venosas activas (C6)
Las úlceras venosas son heridas en la piel causadas por la insuficiencia venosa crónica grave. No se debe aplicar ningún tipo de presión o manipulación sobre una úlcera venosa activa, ya que esto podría aumentar el dolor, favorecer la infección y retrasar la cicatrización.
Principios de práctica segura en presencia de varices
Para quienes tienen varices sin complicaciones y desean recibir shiatsu, estos principios orientan una práctica segura.
Información previa al terapeuta
Siempre es importante informar al terapeuta de shiatsu sobre la presencia de varices, su localización, su extensión y si hay antecedentes de flebitis o trombosis. Esta información permite al terapeuta adaptar el tratamiento desde el principio.
Evitar presión directa sobre venas dilatadas
Las venas varicosas visibles (esas venas azuladas y sobresalientes que se ven en la superficie de la piel) no deben ser objeto de presión directa. El terapeuta debe identificarlas visualmente y eludir esas zonas con cuidado. Puede trabajar en los tejidos musculares profundos de la pantorrilla o el muslo sin tocar directamente las venas.
Técnicas de drenaje suave
Algunas técnicas de shiatsu que trabajan el sentido del flujo (de distal a proximal, es decir, de los pies hacia el corazón) pueden contribuir a facilitar el retorno venoso. Estas técnicas se realizan con presiones muy suaves y un movimiento orientado hacia arriba.
Posición elevada de las piernas
Si el receptor con varices recibe el tratamiento en decúbito supino, colocar las piernas ligeramente elevadas (con un cojín bajo los tobillos) puede facilitar el retorno venoso durante la sesión.
El shiatsu y los tratamientos médicos para varices
Muchas personas con varices están bajo tratamiento médico: medias de compresión, flebotónicos orales, escleroterapia o cirugía. El shiatsu es compatible con la mayoría de estos tratamientos, aunque hay algunas consideraciones específicas.
Tras una escleroterapia reciente (en las primeras 1-2 semanas), es conveniente evitar el shiatsu en la zona tratada, ya que la vena inyectada está en proceso de fibrosis y la presión podría interferir con este proceso. Tras una cirugía de varices, hay que esperar a que el médico autorice las terapias manuales, generalmente varias semanas después de la intervención.
Beneficios indirectos del shiatsu para personas con varices
Más allá del trabajo directo sobre las piernas, el shiatsu puede beneficiar indirectamente a personas con insuficiencia venosa a través de varios mecanismos. La reducción del estrés crónico, que tiene un efecto vasoconstrictor y perjudica la circulación periférica, es uno de los beneficios principales. La mejora de la postura y de la respiración diafragmática, que es una bomba natural del retorno venoso, también es relevante. El fomento del movimiento y la actividad física, que es el mejor aliado del retorno venoso, puede ser un resultado indirecto del mayor bienestar que proporciona el shiatsu.
Conclusión
El shiatsu puede realizarse de forma segura en la mayoría de personas con varices, siempre que se respeten las contraindicaciones claras (flebitis activa, TVP, úlceras venosas) y se adapte la técnica para evitar presión directa sobre las venas varicosas. La comunicación abierta con el terapeuta y, cuando sea necesario, con el médico, es la clave para disfrutar de los beneficios del shiatsu sin riesgos innecesarios.
Tabla resumen
| Situación venosa | ¿Shiatsu indicado? | Precauciones |
|---|---|---|
| Varices simples sin complicaciones | Sí, con adaptaciones | Evitar presión directa sobre venas varicosas |
| Flebitis superficial activa | No en zona afectada | Evitar zona inflamada; se puede trabajar en otras zonas |
| Trombosis venosa profunda | Contraindicación absoluta | Derivar a urgencias médicas inmediatamente |
| Úlcera venosa activa | No sobre la úlcera | Evitar completamente la zona ulcerada |
| Posquirúrgico (cirugía de varices) | Esperar autorización médica | Generalmente varias semanas tras la intervención |
| Tras escleroterapia reciente | Evitar zona tratada 1-2 semanas | Se puede trabajar en otras zonas del cuerpo |
