Las varices son venas dilatadas y tortuosas que aparecen habitualmente en las piernas como consecuencia de una insuficiencia venosa crónica. Afectan a una proporción significativa de la población adulta, especialmente a mujeres, y pueden manifestarse tanto como un problema estético como funcional, provocando pesadez, hinchazón, calambres y, en casos avanzados, úlceras venosas. La pregunta de si el shiatsu es compatible con la presencia de varices es frecuente y merece una respuesta detallada que distinga entre las diferentes situaciones posibles.
Comprensión básica de las varices y la insuficiencia venosa
Las venas tienen la función de retornar la sangre desoxigenada desde los tejidos hasta el corazón. Para ello, cuentan con válvulas que evitan el reflujo. Cuando estas válvulas se debilitan o dañan, la sangre se acumula en las venas, que se dilatan progresivamente formando las varices. Esta acumulación genera presión hidrostática en los capilares, lo que puede causar edema (hinchazón), sensación de pesadez y, con el tiempo, cambios tróficos en la piel (induración, hiperpigmentación, úlceras).
La gravedad de la insuficiencia venosa se clasifica mediante la escala CEAP, que va desde C0 (sin signos visibles) hasta C6 (úlcera venosa activa). Esta clasificación es relevante para determinar la seguridad del shiatsu en cada caso.
