¿Qué se siente después de una sesión de shiatsu?

¿Qué se siente después de una sesión de shiatsu?

Una de las preguntas que más frecuentemente hacen quienes han recibido su primera sesión de shiatsu (o quienes están a punto de hacerlo) es qué se puede esperar sentir después. La respuesta es fascinante en su variedad: las sensaciones postseión de shiatsu son tan diversas como los estados que trae cada persona a la sesión, y pueden ir desde una sensación de ligereza y bienestar extraordinarios hasta una fatiga profunda y somnolencia que pueden sorprender a quien no está preparado para ella. Conocer el rango completo de las posibles experiencias postseión ayuda a vivirlas con tranquilidad y a extraer el máximo beneficio de ellas.

Las sensaciones inmediatas al terminar la sesión

La relajación profunda y la sensación de ligereza

La sensación más frecuentemente reportada al terminar una sesión de shiatsu es una profunda relajación acompañada de una sensación de ligereza, como si el peso de la tensión acumulada se hubiera disuelto. Esta sensación es el resultado directo del cambio en el estado del sistema nervioso autónomo: el organismo ha pasado del modo simpático de activación al modo parasimpático de descanso y recuperación, y este cambio se experimenta como una reducción significativa de la tensión muscular, una profundización de la respiración y una claridad mental que contrasta con el estado de alerta y tensión habitual.

Muchos receptores de shiatsu describen sentirse «más en su cuerpo» después de la sesión: más presentes, más conectados con sus sensaciones físicas, más conscientes de su propio peso y respiración. Esta sensación de mayor encarnación es también un efecto típico del shiatsu y refleja el trabajo de reconexión cuerpo-mente que produce la sesión.

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