¿Duele el shiatsu?

¿Duele el shiatsu?

La pregunta sobre si el shiatsu duele es una de las más frecuentes entre quienes se plantean probarlo por primera vez, y merece una respuesta honesta y matizada. La respuesta corta es: no debería doler, pero puede haber sensaciones intensas que merecen ser descritas con precisión para que la persona sepa qué puede esperar y qué no es normal. La confusión entre «dolor» y «sensación intensa pero beneficiosa» es muy frecuente en el contexto del shiatsu y conviene aclarar la diferencia desde el principio.

El shiatsu trabaja con presión profunda sobre puntos específicos del cuerpo, y esta presión puede producir sensaciones que van desde una ligera presión apenas perceptible hasta una sensación intensa de «duele pero bien» que los practicantes describen a veces como «dolor que libera». Esta segunda categoría de sensaciones es normal, esperada y terapéutica. Lo que no es normal, no es esperado y debe detenerse inmediatamente es el dolor agudo, punzante o insoportable que produce una reacción de defensa o rechazo.

Los tipos de sensación en el shiatsu

La sensación hibiki: el signo de que el punto está activo

En el vocabulario del shiatsu japonés existe un término específico para describir la sensación característica que produce la presión sobre un tsubo activo: hibiki (響き), que puede traducirse como «resonancia» o «eco». El hibiki es una sensación que se percibe en el punto de presión pero que irradia o resuena más allá de él, a veces siguiendo el trayecto del meridiano, a veces en zonas aparentemente distantes. Se describe habitualmente como una sensación difusa que puede incluir elementos de presión, hormigueo, calor, pulsación o una ligera descarga, y que no es exactamente dolorosa sino que se siente como una sensación viva, significativa, que «llega a algo».

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