¿El shiatsu ayuda con la tensión arterial alta?
La hipertensión arterial es el factor de riesgo cardiovascular modificable más prevalente en el mundo, afectando a más de 1.280 millones de adultos según la OMS. La mayoría de los casos de hipertensión son «esencial» o primaria, es decir, no tienen una causa orgánica identificable y están relacionados con el estilo de vida, el estrés crónico, la dieta y los factores genéticos. Es precisamente en la hipertensión esencial, especialmente cuando el estrés crónico es un factor contribuyente significativo, donde el shiatsu puede tener un papel complementario relevante.
Es fundamental dejar claro desde el principio: el shiatsu no es un tratamiento para la hipertensión y no debe utilizarse en sustitución de la medicación antihipertensiva cuando esta está prescrita. Pero como terapia complementaria que actúa sobre el sistema nervioso autónomo y contribuye a reducir el tono simpático, el shiatsu puede contribuir al control de la tensión arterial y mejorar la respuesta al tratamiento médico convencional.
Cómo el shiatsu puede influir en la tensión arterial
La activación parasimpática como mecanismo principal
El mecanismo más importante por el que el shiatsu puede contribuir al control de la tensión arterial es la activación del sistema nervioso parasimpático y la consiguiente reducción del tono simpático. El sistema nervioso simpático, cuando está cronificado en estado de activación (lo que ocurre en el estrés crónico), produce vasoconstricción periférica, aumento de la frecuencia cardíaca y retención de sodio, todos ellos factores que elevan la presión arterial. La activación parasimpática inducida por el shiatsu revierte estos efectos, produciendo vasodilatación, reducción de la frecuencia cardíaca y normalización del tono vascular.
