¿El shiatsu mejora la postura?

La postura es mucho más que la manera en que alguien coloca su cuerpo cuando está sentado o de pie. Es el reflejo de la relación del individuo con la gravedad, con su historia física y emocional, con sus hábitos de movimiento y con su estado de tensión muscular crónica. Una mala postura no es simplemente un mal hábito que puede corregirse con voluntad: es generalmente el resultado de desequilibrios musculares, restricciones fasciales, patrones de compensación arraigados y, en muchos casos, patrones emocionales y de estrés que se expresan en el cuerpo.

El shiatsu puede ser una herramienta valiosa para mejorar la postura, no porque «corrija» activamente la posición del cuerpo, sino porque trabaja sobre los factores subyacentes que la determinan: las tensiones musculares crónicas, las restricciones en la movilidad articular y la relación del sistema nervioso con el tono muscular global. Sin embargo, para entender cómo funciona este proceso, es necesario comprender primero qué determina la postura y por qué es tan difícil cambiarla.

¿Qué determina la postura?

El tono muscular y el sistema nervioso

La postura no es estática: es el resultado del equilibrio dinámico entre la contracción y la relajación de cientos de músculos que trabajan de manera coordinada para mantener el cuerpo erguido y en movimiento. Este equilibrio está controlado por el sistema nervioso central, que recibe información continua de los receptores posturales (músculo-esqueléticos, vestibulares, visuales y plantares) y ajusta el tono muscular en consecuencia.

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