¿El shiatsu mejora la postura corporal?

¿El shiatsu mejora la postura corporal?

La postura corporal es mucho más que una cuestión estética. Una postura equilibrada es la expresión visible de un sistema músculo-esquelético bien organizado, de un sistema nervioso que gestiona eficientemente el tono muscular y de un estado emocional que no se «esconde» ni se «colapsa» en el cuerpo. La postura deficiente, por el contrario, es a la vez causa y consecuencia de una larga cadena de problemas: dolor crónico de espalda y cuello, fatiga muscular, limitación respiratoria, compresión de órganos internos y, según la perspectiva oriental que subyace al shiatsu, bloqueos en el flujo del ki a través de los meridianos.

El shiatsu trabaja sobre la postura de una forma específica y compleja, que va más allá de simplemente estirar los músculos acortados o fortalecer los debilitados. Actúa sobre los patrones de tensión profunda que sostienen las actitudes posturales disfuncionales, sobre el sistema nervioso que organiza el tono muscular, y sobre la dimensión emocional que con tanta frecuencia se inscribe en el cuerpo como postura.

La postura como expresión del estado interno

Cuerpo y mente: una unidad postural

Uno de los principios más fundamentales del shiatsu, compartido con otras terapias corporales como el método Feldenkrais o la bioenergética, es que la postura no es solo un fenómeno biomecánico sino también una expresión del estado emocional y de la historia personal. El miedo crónico produce una postura encogida y protectora; la tristeza y la depresión producen un colapso del pecho y un hundimiento de la cabeza; la hiperresponsabilidad y el perfeccionismo producen hombros elevados y cuello tenso; la supresión del enfado produce una musculatura paravertebral crónicamente hipertónica.

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