¿El shiatsu es bueno para la digestión?

La relación entre el sistema digestivo y el sistema nervioso es una de las más fascinantes de la fisiología humana. El intestino alberga más de cien millones de neuronas (el llamado «segundo cerebro») y se comunica de manera bidireccional con el cerebro a través del nervio vago. Esta conexión explica por qué el estrés emocional afecta tan directamente a la digestión, y por qué las alteraciones digestivas pueden tener un impacto tan significativo en el estado emocional y mental.

El shiatsu, al actuar simultáneamente sobre el sistema nervioso autónomo, los meridianos energéticos relacionados con la digestión y la musculatura abdominal, puede influir de manera positiva en la función digestiva a través de múltiples mecanismos. Esta conexión es reconocida tanto por la medicina oriental, que lleva siglos trabajando sobre los meridianos del estómago, bazo, intestino grueso e intestino delgado, como por la investigación científica occidental, que ha empezado a documentar los efectos del masaje abdominal sobre la motilidad intestinal y otros parámetros digestivos.

Los meridianos digestivos en el shiatsu

La medicina oriental identifica cuatro meridianos principales directamente relacionados con la función digestiva: el meridiano del estómago, el del bazo-páncreas, el del intestino delgado y el del intestino grueso. Cada uno tiene su propio recorrido por el cuerpo, sus propios puntos tsubo y sus propias correspondencias con funciones fisiológicas y estados emocionales específicos.

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