¿El shiatsu tiene base científica?

¿El shiatsu tiene base científica?

La pregunta sobre la base científica del shiatsu es una de las más frecuentes y también una de las más complejas de responder con honestidad, porque requiere distinguir cuidadosamente entre varias preguntas que a menudo se confunden: ¿existe evidencia científica de que el shiatsu produce efectos sobre la salud? ¿Están científicamente demostrados los conceptos orientales (ki, meridianos, tsubos) que subyacen al shiatsu? ¿Son los mecanismos de acción del shiatsu comprensibles desde la ciencia occidental? Las respuestas a estas tres preguntas son diferentes y merecen tratarse por separado.

La evidencia clínica: lo que los estudios dicen

Una base de evidencia creciente pero limitada

La investigación científica sobre el shiatsu específicamente (como disciplina diferenciada, no como acupresión genérica) es todavía limitada en cuanto al número de estudios y a su calidad metodológica. Los ensayos clínicos aleatorizados y controlados (el estándar de oro de la investigación en salud) sobre shiatsu son relativamente escasos, en parte porque el diseño de estos estudios es difícil cuando se trata de terapias manuales (es imposible ciegar adecuadamente al receptor ni al terapeuta sobre si están recibiendo o aplicando el tratamiento real o el placebo). Sin embargo, la evidencia disponible es consistentemente positiva para varias indicaciones.

Una revisión de la evidencia publicada en la revista Complementary Therapies in Medicine encontró evidencia de calidad moderada a alta para el efecto del shiatsu y la acupresión sobre el dolor musculoesquelético (especialmente lumbar y cervical), la nausea y los vómitos postquirúrgicos y por quimioterapia, el insomnio, la ansiedad y la dismenorrea. El estudio de Cheater y colaboradores sobre shiatsu y calidad de vida en pacientes oncológicos encontró mejoras significativas en el bienestar general, la fatiga y el dolor en el grupo que recibió shiatsu frente al grupo control.

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