¿Cómo es una sesión de shiatsu? Guía paso a paso
Muchas personas que se plantean probar el shiatsu por primera vez no saben exactamente qué esperar. La imagen que tienen puede ser la de un masaje convencional (con aceite, en camilla, con ropa quitada) o puede ser una imagen difusa de algo exótico y un poco misterioso. Ninguna de las dos se acerca del todo a la realidad. Una sesión de shiatsu tiene características muy específicas que la distinguen de cualquier otra forma de masaje o terapia corporal, y conocerlas de antemano puede ayudar a llegar a la primera sesión con confianza y sin sorpresas.
En este artículo hacemos un recorrido completo por todos los momentos de una sesión de shiatsu típica, desde la preparación previa hasta la vuelta a casa, explicando qué ocurre en cada fase, qué puede sentirse y qué se puede esperar.
Antes de la sesión: la preparación
Qué llevar y cómo prepararse
Para recibir shiatsu no es necesaria ninguna preparación especial, pero hay algunas recomendaciones que hacen la experiencia más cómoda y eficaz. La ropa debe ser cómoda y ligera, preferiblemente de algodón u otro tejido natural que no dificulte la transmisión de la presión: pantalón de chándal o de yoga, camiseta de manga larga. No se debe comer abundantemente en las dos horas anteriores a la sesión, ya que el trabajo sobre el hara (abdomen) puede resultar incómodo con el estómago lleno. Es recomendable llegar con algo de tiempo de margen para no llegar apresurado y poder hacer la transición desde el ritmo externo de la vida cotidiana al ritmo interior de la sesión.
