El masaje facial es una técnica terapéutica y estética que consiste en la aplicación de movimientos manuales —presiones, fricciones, amasamientos y digitopresiones— sobre el rostro, el cuello y, en ocasiones, el escote. Aunque su origen se remonta a prácticas ancestrales en culturas como la china, la india o la japonesa, en la actualidad se ha convertido en uno de los tratamientos más demandados en centros de estética, spas y consultas de terapias alternativas.
Más allá de ser un momento de relajación, el masaje facial tiene múltiples beneficios: mejora la circulación sanguínea, favorece el drenaje linfático, estimula la producción de colágeno y elastina, atenúa arrugas y líneas de expresión, y aporta luminosidad a la piel.
En este artículo descubrirás qué es, para qué sirve, sus beneficios reales, los distintos tipos que existen, cómo se realiza, sus contraindicaciones y todo lo que debes saber antes de probarlo.
