¿Son buenos los masajeadores shiatsu eléctricos para casa?
Los masajeadores eléctricos que se comercializan bajo el nombre de «shiatsu» son uno de los productos más vendidos en el mercado de bienestar doméstico. Los hay de todos los tipos: cojines masajeadores para el cuello y los hombros, almohadillas masajeadoras para la espalda, dispositivos para los pies, sillas masajeadoras completas e incluso pequeños aparatos de mano. La pregunta que muchas personas se hacen es si estos dispositivos hacen lo que prometen y si pueden ser una alternativa o un complemento válido al shiatsu manual practicado por un terapeuta humano.
La respuesta honesta es matizada: estos dispositivos pueden proporcionar un alivio real de la tensión muscular y son perfectamente útiles para el bienestar cotidiano, pero no son shiatsu en el sentido pleno de la palabra y no pueden replicar los efectos terapéuticos más profundos del trabajo manual de un terapeuta cualificado.
Qué hacen realmente los masajeadores «shiatsu» eléctricos
Mecanismo de acción: rotación y compresión
La mayoría de los masajeadores eléctricos que se denominan «shiatsu» funcionan mediante nódulos o cabezales rotatorios que se mueven en un patrón circular y ejercen una presión y un amasamiento sobre los tejidos. Este mecanismo produce un efecto de compresión y liberación sobre los músculos que puede aliviar la tensión muscular superficial, mejorar la circulación local y producir una sensación de bienestar. Es un efecto real y beneficioso, pero es más parecido al efecto del pétrissage (amasamiento) del masaje sueco que a la presión perpendicular y sostenida del shiatsu auténtico.
