¿Tiene contraindicaciones el shiatsu?
El shiatsu es una terapia generalmente muy segura, y el hecho de que sea no invasiva (no penetra en la piel, no utiliza instrumentos externos, no introduce ninguna sustancia en el organismo) hace que sus riesgos sean mucho menores que los de muchas otras intervenciones terapéuticas. Sin embargo, como cualquier terapia que actúa sobre el organismo, el shiatsu tiene contraindicaciones: situaciones en las que no debe practicarse, ya sea de forma absoluta o con modificaciones importantes. Conocer estas contraindicaciones es responsabilidad tanto del terapeuta como del receptor.
Es fundamental que antes de la primera sesión de shiatsu el receptor informe al terapeuta de todas sus condiciones de salud, medicaciones y circunstancias específicas. Un terapeuta de shiatsu formado y ético sabrá evaluar cada situación y decidir si puede trabajar, cómo debe adaptar su trabajo o si debe derivar a la persona a otro profesional.
Contraindicaciones absolutas
Situaciones en las que el shiatsu no debe practicarse bajo ninguna circunstancia
Las contraindicaciones absolutas del shiatsu son relativamente pocas pero importantes. La fiebre alta (por encima de 38,5 ºC) es una contraindicación absoluta: el organismo está en un proceso activo de lucha contra una infección y el shiatsu podría interferir con ese proceso o distribuir la infección. Las enfermedades infecciosas activas, especialmente las que tienen componente sistémico, contraindican el shiatsu tanto por el riesgo para el receptor como por el riesgo de contagio al terapeuta. La trombosis venosa profunda activa es una contraindicación absoluta para el trabajo sobre las extremidades afectadas, por el riesgo de movilizar el trombo.
