Por qué la limpieza de las piedras no es opcional
Las piedras de basalto pasan directamente de las manos del terapeuta al cuerpo del cliente, se calientan a temperaturas que favorecen la sudoración y quedan impregnadas de aceite, células muertas y restos de crema. Si un centro de Zaragoza atiende a varios clientes al día con el mismo juego de piedras, la higiene entre sesiones deja de ser un detalle estético y pasa a ser una cuestión de salud básica, tanto para proteger al cliente como para alargar la vida del material.
Limpieza inmediata después de cada sesión
Nada más terminar el masaje, y antes de que el aceite se seque sobre la piedra, conviene retirar los restos con un paño de microfibra. Dejar que el aceite se endurezca sobre la superficie porosa del basalto complica mucho la limpieza posterior y puede favorecer que se acumule suciedad en las microfisuras naturales de la piedra.
- Retirar el exceso de aceite con papel o paño antes de que la piedra se enfríe del todo.
- Separar las piedras usadas de las que no se han tocado, para no contaminar el lote limpio.
- Evitar apilarlas mojadas o con aceite mientras se espera a limpiarlas en profundidad.
Lavado en profundidad: agua, jabón neutro y cepillo
El siguiente paso es un lavado a fondo con agua tibia y un jabón neutro, sin perfumes añadidos que puedan interferir después con los aceites esenciales que se usen en sesión. Un cepillo de cerdas suaves (tipo cepillo de uñas) ayuda a llegar a las irregularidades de la piedra, donde suele quedar retenido el aceite.
