El masaje tailandés es una terapia segura y eficaz cuando es administrada por un terapeuta cualificado y cuando se aplica a personas adecuadas para recibirla. Sin embargo, como cualquier terapia manual, tiene contraindicaciones —situaciones en las que su práctica puede ser perjudicial— que todo receptor y todo terapeuta deben conocer antes de iniciar una sesión.
Las contraindicaciones se dividen en dos categorías: absolutas (situaciones en las que el masaje tailandés nunca debe practicarse) y relativas (situaciones en las que puede practicarse con adaptaciones específicas y/o bajo supervisión médica).
Contraindicaciones absolutas
Las siguientes condiciones contraindican completamente el masaje tailandés, independientemente de las circunstancias:
