Efectos Secundarios del Masaje con Piedras Calientes

Efectos Secundarios del Masaje con Piedras Calientes

El masaje con piedras calientes tiene fama de relajante y prácticamente inofensivo, y en la mayoría de los casos lo es. Pero como cualquier terapia que aplica calor de forma directa y prolongada sobre el cuerpo, puede generar reacciones no deseadas, algunas leves y pasajeras, otras que merecen atención. Aquí repasamos qué le puede pasar realmente al cuerpo después —o durante— una sesión, más allá del folleto de marketing.

Enrojecimiento y marcas en la piel

Es el efecto más habitual y, en general, el menos preocupante. La piel puede quedar enrojecida (eritema) durante varias horas tras el masaje, especialmente en personas de piel clara o con vasos sanguíneos superficiales sensibles. En algunos casos aparecen pequeñas manchas rosadas con forma redondeada que coinciden con el contorno de las piedras: suelen desaparecer solas en 24-48 horas.

Quemaduras leves por temperatura excesiva o exposición prolongada

Cuando las piedras se calientan por encima del rango recomendado, o se dejan reposar demasiado tiempo sobre una misma zona sin movimiento, puede producirse una quemadura de primer grado: piel muy roja, sensación de calor intenso y, en casos más marcados, pequeñas ampollas. Esto es más frecuente en autotratamientos caseros con piedras calentadas en microondas o agua muy caliente que en sesiones con un terapeuta formado que controla la temperatura con termómetro. En un directorio como MasajesZaragoza.net conviene fijarse en si el profesional menciona el control de temperatura entre sus protocolos.

Scroll al inicio