El masaje tailandés tiene una estructura secuencial precisa que no es arbitraria: responde a una lógica terapéutica depurada durante siglos. Conocer cómo se desarrolla una sesión te permite aprovecharla mejor como receptor, y si eres terapeuta o estudiante, entender la lógica detrás de cada fase. En este artículo describimos cómo se hace un masaje tailandés paso a paso, desde la preparación hasta el cierre.
Antes de empezar: el entorno y la preparación
El masaje tailandés tradicional se practica sobre una colchoneta firme colocada en el suelo —nunca sobre una camilla blanda, que impediría los estiramientos—. El receptor viste ropa holgada y cómoda: pantalón de tela y camiseta amplia, o la ropa específica de masaje tailandés que muchos centros proporcionan. El terapeuta también viste ropa cómoda que no limite sus movimientos.
El espacio debe ser tranquilo, bien ventilado y con temperatura agradable. Muchos terapeutas inician la sesión con un breve momento de silencio meditativo —denominado Metta— en el que se concentran en la intención de bienestar hacia el receptor, alineando su estado mental antes de comenzar el trabajo corporal.
