Cuando pensamos en un masaje relajante, solemos imaginar una sesión completa en la que el masajista recorre todo el cuerpo con movimientos suaves y armónicos. Sin embargo, muchas personas llegan a la camilla con tensiones muy concretas: dolores cervicales, rigidez en los hombros o molestias en la zona lumbar.
La buena noticia es que sí puedes pedir que el masaje se centre en las zonas específicas donde sientes más tensión. De hecho, es recomendable hacerlo para que la sesión sea lo más efectiva y personalizada posible.
Zonas más comunes de acumulación de tensión
No todas las personas cargan el estrés de la misma manera. Estas son las áreas más habituales en las que solemos sentir molestias:
